Pasó de ser un cachorrito hermoso y
travieso, que compartía la mayor parte del día dentro de la casa con la familia,
a ser un perro "inmanejable", tira a los niños pequeños al piso,
salta sobre el cuerpo de los dueños e invitados, y hasta se anima a usar sus
dientes para obtener lo que desea: "Sentirse como un REY y acaparar TODA
la atención".
Los perros por tener una estructura
jerárquica piramidal, NECESITAN un líder, alfa, rey o jefe, no importa mucho
que palabra usemos para definir ese rol, lo que sí es imprescindible que
entendamos es que si a ese rol no lo ocupamos nosotros, ellos no tienen otra
opción más que tomarlo.
Ser el perro "LÍDER" de una
manada no es necesariamente el rol más fácil de sostener, implica además de las
ventajas conocidas, ciertas responsabilidades.
Toda la manada DEPENDE de él. Su
tarea es protegerlos, guiarlos por caminos seguros, conseguirles alimentos,
dejar descendencia, demostrar minuto a minuto que él es el más fuerte y
dominante y por eso llegó a estar en lo más alto de la pirámide.
En las jaurías NO EXISTE LA
DEMOCRACIA, no se plantean “debates” sobre cuál presa matar o qué rumbo tomar.
Nos guste o no esa característica, si queremos lograr un vínculo sano e
equilibrado con nuestro perro, es nuestra tarea demostrarle que somos nosotros
los que lo guiaremos y protegeremos, pudiendo él disfrutar de las comodidades
que tiene “NO SER EL REY”.

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