jueves, 5 de julio de 2012

Ser el REY tiene sus desventajas.




Pasó de ser un cachorrito hermoso y travieso, que compartía la mayor parte del día dentro de la casa con la familia, a ser un perro "inmanejable", tira a los niños pequeños al piso, salta sobre el cuerpo de los dueños e invitados, y hasta se anima a usar sus dientes para obtener lo que desea: "Sentirse como un REY y acaparar TODA la atención".
Los perros por tener una estructura jerárquica piramidal, NECESITAN un líder, alfa, rey o jefe, no importa mucho que palabra usemos para definir ese rol, lo que sí es imprescindible que entendamos es que si a ese rol no lo ocupamos nosotros, ellos no tienen otra opción más que tomarlo.
Ser el perro "LÍDER" de una manada no es necesariamente el rol más fácil de sostener, implica además de las ventajas conocidas, ciertas responsabilidades.
Toda la manada DEPENDE de él. Su tarea es protegerlos, guiarlos por caminos seguros, conseguirles alimentos, dejar descendencia, demostrar minuto a minuto que él es el más fuerte y dominante y por eso llegó a estar en lo más alto de la pirámide.
En las jaurías NO EXISTE LA DEMOCRACIA, no se plantean “debates” sobre cuál presa matar o qué rumbo tomar. Nos guste o no esa característica, si queremos lograr un vínculo sano e equilibrado con nuestro perro, es nuestra tarea demostrarle que somos nosotros los que lo guiaremos y protegeremos, pudiendo él disfrutar de las comodidades que tiene “NO SER EL REY”.

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