martes, 26 de junio de 2012

“¿EL MEJOR PERRO PARA LOS NIÑOS” o “UN DESTRUCTIVO TORNADO?”

Cada día aumentan las consultas sobre familias que decidieron adquirir un labrador para que sea el compañero de sus hijos, y se encuentran luego de unos meses, con la gran desilusión de que su perro es “un tornado”.

Los niños no quieren acercarse a él porque les salta y los tira, el jardín de la casa desapareció, y el perro termina quedando solo todo el día porque no sabe “comportarse”.








Algunas características comunes en los labradores son: su inteligencia, ganas de complacer a su dueño, y su inagotable energía, es por ello que los elegimos como perros de trabajo, destacándose en tareas como ser la búsqueda de explosivos, drogas y/o personas.

Cuando elegimos un cachorro con las características que antes mencionábamos y por desconocimiento o falta de tiempo, no podemos dedicarle la atención que necesita, es muy probable que surjan problemas.

* Se aburrirá muy fácil si no se lo estimula apropiadamente.
* Sin educar y entrenar puede ser inmanejable, debido a su tamaño y a su entusiasmo.
* Un labrador que no se ejercita, se convertirá en un tornado de destrucción o intentará de diferentes maneras aliviar su aburrimiento y exceso de energía: escapándose, saltándose y ladrando sin parar, o haciendo pozos en el jardín.

Los labradores pueden ser excelentes compañeros, ¿cómo lograrlo? Es sencillo, recordemos sus características y tratemos de satisfacerlas.

Inteligentes: son fáciles de entrenar por lo que el trabajo de obediencia se convertirá en una forma divertida de interactuar con él.

Complacer a su dueño: como a ningún perro le gusta estar solo todo el día, tratemos de realizar actividades donde ellos puedan participar, desde una larga caminata hasta mirar la tele tranquilos en el living.

Inagotable energía: paseos, juegos con la pelota y caminatas, son las herramientas que como dueños tenemos a nuestro alcance.

Sea un labrador, un bóxer o un mestizo, asegurarnos de que reciban entrenamiento, ejercicio y atención, son las claves para obtener un perro FELIZ, SALUDABLE, y de temperamento EQUILIBRADO.


Lic. Georgina Sauré
Instructora Canino Profesional

Coordinación y Admisiones

MI AMIGO FIEL
Celular: 011-155-956-0769

miércoles, 9 de mayo de 2012

¡Cala en busca de sus primeros amigos!



ALUMNOS DE ADIESTRAMIENTO
¡Cala en busca de sus primeros amigos!



A diferencia de otros alumnos, Cala llegó a MI AMIGO FIEL para pasar unos días como huésped de nuestro pensionado canino. Al ir a buscarla notamos que se mostraba insegura con nosotros, se escondía detrás de sus dueños. Durante el viaje a nuestra casa se mostró ansiosa y, al ver al primer perro, metió su cola entre las patas, erizó sus pelos y comenzó a salivar. A partir de esto decidimos que íbamos a trabajar con ella para que se llevase otros recuerdos y experiencias tanto con las personas como con el contacto con los perros. Hoy Cintya, su dueña, nos escribió para contarnos la historia de CALA.

A Cala la abandonaron de muy bebita junto a dos hermanitos en la casa de una vecina, quien decidió cuidarlos. Lamentablemente Cala era muy chiquita y pasó varios días internada en una veterinaria, porque estaba muy débil con parásitos y mucha sarna. Esta señora la cuidó con empeño y el 29 de abril de 2010, Día del Animal por cierto, a poco de terminar su tratamiento contra la sarna, nos la dio en adopción. Ella tenía aproximadamente 3 meses cuando la llevamos con nosotros y pasó a formar parte de la familia que estamos construyendo junto a Adrián.


Durante los primeros dos meses fue una perra normal... pero después se desató la cachorrona que llevaba dentro y bueno... hizo lo que todo cachorro debe hacer... (jejejeje)...
Ha mordido muebles, rompió zapatos, ropa y obviamente los sillones divinos en los que dormía sus siestas... pero sus papis siempre terminamos perdonándola, después de la penitencia impuesta.
Este comportamiento continuó durante algún tiempo, pero la culpa era del pequeño espacio que tenía en el departamento, además de que su papá se enfermó y no todos los días teníamos la tranquilidad y la paciencia que ella necesitaba.
Es así que nosotros decidimos buscar una casita, donde una vez mudados comenzó a demostrarnos que era toda una señorita...


Siempre tuvimos problemitas con el paseo, pues cada vez que salíamos los tres juntos, tiraba demasiado y eso nos ponía nerviosos en la calle y nos generaba discusiones acerca de cómo llevarla o tratarla. Eso comenzó a traernos más y más problemas en cada paseo. Con el tiempo siguieron las consecuencias con los otros perritos en la calle, a los que no dejaba que se le acercaran… Conclusión: ¡los paseos comenzaron a ser tortuosos!
Pero un día decidimos tomarnos unas pequeñas vacaciones y nos contactamos con el pensionado de "MI AMIGO FIEL" para dejarla en buenas manos e irnos tranquilos.
A nuestro regreso nos contaron que CALA tenía inseguridades que no dejaban que socialice con sus compañeritos, y nos dieron algunas recomendaciones para lograr cambiar esa conducta.
A partir de ello comenzamos a dejar que se acercara a otros perritos cuando la sacábamos a pasear y tratamos de darle mayor confianza en esos momentos.
Al poco tiempo, muy conformes con la experiencia en "MI AMIGO FIEL", volvimos a dejarla durante algunos días.
En esta oportunidad realizaron diferentes trabajos con Cala para ir logrando, de a poco, la integración con los demás perros. Nos contaron que ella había podido disfrutar aún más del lugar y de sus compañeros.

Entonces, decimos traerle un compañero de vida, al que ya habíamos adoptado siete años atrás, pero que vivía en otro lado... y saben qué... ¡Cala no deja de molestarlo para ir a jugar!
Si bien existen momentos de tensión, se las arregla sola para demostrarle a Felipe que tal cosa no le gusta y… ¡listo, solucionado! Continúan jugando y corriendo de un lado al otro. De hecho pueden verlo en esta foto con su nuevo compañero, esperando ambos a que le tiremos la soga con nudos.

Contarles esta historia fue el mejor modo que hemos encontrado para agradecerles a Georgina y Damián por los avances de Cala. Damos fe de que tratando estos problemas de conducta, de los cuales nuestros fieles amigos no son culpables, podremos disfrutar de una relación mucho más plena y un vínculo inquebrantable del cual disfrutar a pleno!!!! 

jueves, 12 de abril de 2012

No hagas de tu perro un TIRANO


La mayoría de las personas saben que los perros necesitan de nuestra atención, cuidados y cariño, pero que les pasa a los dueños cuando preguntamos por los “limites”.


He escuchado frases tipo “no me interesa que mi perro sea un soldadito ni robot que obedezca ordenes”.
Esas mismas personas son las que en determinado momento recurren a nosotros para ver que le puede estar pasando a su bebe que hace pis arriba de cama,  no quiere que los dueños se suban al sillón y cuando llega un niño a la casa no para de gruñirle. Ah, me falto aclarar que el “bebe” tiene 2 años.

Si podemos dejar de lado nuestros egoísmos y comodidades, digo lo de comodidad porque poner límites lleva tiempo y mucha paciencia,  y reconocemos  que los perros tienen una estructura social diferente a la nuestra, vamos por buen camino.

Pensemos en esta ecuación:
Los perros descienden del lobo.
Los lobos vivían en grandes jaurías.
Para que la jauría sobreviva en la naturaleza había un lobo alfa o líder y el resto eran subordinados.

Por más que nos guste o no, el perro actual mantiene esta estructura jerárquica. Claro que ahora la desarrollará tanto con los demás perros con los que se encuentre como con nosotros los humanos.
Y somos nosotros, si queremos lograr una buena convivencia con ellos, brindándoles lo que realmente necesitan, los que tenemos que aprender a manejar la puesta de límites.

De la misma manera que ocurre con los niños excesivamente mimados que no conocen los límites, los perros a los que se les permite hacer de todo, no son más felices por ello. Ambos, niños y perros, necesitan conocer sus propios límites y vivir bajo unas normas perfectamente estructuradas, pues de esta manera se sentirán verdaderamente seguros y desarrollarán la necesaria y correcta “auto-estima”.
En las consultas que recibimos a diario lo que observamos son perros irritables, ansiosos e inseguros.
 
¿Recuerdan la escena tantas veces vista en los documentales que la madre deja a sus cachorros solos en su guarida mientras sale a buscar el alimento? Los cachorros se mantienen tranquilos y si hay más de uno jugaran mientras su madre no está presente.

Entonces qué les pasa a los dueños que no pueden despegarse ni un momento de su perro, y lo justifican diciendo “no le gusta quedarse solito”.

Nuestros compañeros de cuatro patas son animales no solamente gregarios y sociales, sino que necesitan también su espacio de independencia para desarrollar correctamente su carácter y temperamento.

Cuando no les permitimos este “espacio” propio, los perros desarrollan ciertas formas de “tiranía” que se traducen en la inadaptación al ambiente en el que conviven. 

Como todo en la vida no debemos llevarnos por los excesos, ya sean mimos o castigos, y debemos brindar ciertas pautas y ciertos límites al perro desde el primer día. 

En la naturaleza a los animales nada les “viene de arriba o gratis”, animémonos a jugar su juego, ellos nos agradecerán por “ganarse” su comida, nuestra atención, y nuestros mimos, en definitiva a “ganarse” un lugar entre nosotros.

jueves, 29 de marzo de 2012

¡No le gusta que le huelan la cola!



Si bien los que trabajamos con perros insistimos en explicar y fundamentar que las consecuencias negativas de tratarlos como humanos son muchísimas, he notado que la mayoría de los dueños no sabe exactamente cuáles son las cosas que ellos hacen o dejan de hacer para “humanizar” a su perro.
Hoy quiero hablar de una conducta o reacción muy común, pero no exclusiva, de nosotras las mujeres. Especialmente la observo en las dueñas de perros pequeños.
Cada vez que salen a pasear con su perrito o perrita y ven que se acerca otra persona con un perro, casi instintivamente lo cargan en brazos. Al preguntarles el motivo de esta conducta se escucha: “es que puede ser agresivo”, “puede ser muy bruto y lastimarlo”, y la que me resulta más ocurrente: “es que los perros quieren olerle la colita y a él eso no le gusta nada”.
Vamos por partes, es cierto que los dueños de razas pequeñas deben estar atentos al tamaño de otro perro, si van a permitir que el suyo juegue o interactúe libremente con el otro. Sin embargo, el no permitirle de antemano “por las dudas” que pueda hacer lo que todos los perros hacen, saludarse, es una de las tantas conductas incorrectas que involuntariamente se realizan.
En la cabecita de esa perrita o perrito se empieza a grabar algo así como: “Ups, allá adelante viene algo peligroso porque mi dueña cada vez que eso se acerca me protege y me levanta en sus brazos, la voy a ayudar y voy a ponerme a gruñir y ladrar para espantarlo”.
Volviendo a lo que les contaba antes, decir que a un perro no le gusta que otros perros le huelan sus “partes íntimas” es humanizarlo.  
Los perros se "saludan" oliéndose y es una conducta que los perros necesitan hacer para saber cómo relacionarse con ese otro perro.
Saludarse para ellos es saber si ese otro perro es macho o hembra, es peligroso o no, en que etapa del ciclo sexual está, y algunas cosas más. Entonces, si olerse es lo normal ¿por qué privarlos de hacer lo que ellos quieren y necesitan?
Los perros a los cuales sus dueños les permiten comportarse como tales, saben cómo interactuar con sus amigos de cuatro patas, midan 20 ó 40 cm.
Confíá en tu perro, él por instinto sabe lo que es bueno para sí mismo.
Seamos más humanos ¡NO HUMANICEMOS A NUESTROS AMIGOS MÁS FIELES!

jueves, 22 de marzo de 2012

Medallas identificatorias: perros con dueños responsables.


Las medallas de identificación son mucho más que un

 accesorio fashion,

 son esenciales para la seguridad  de nuestras mascotas.




Algo tan simple como agregarle al collar de nuestro perro una medalla de identificación puede hacer la diferencia si llegamos a perderlo. Un gran número de perros perdidos nunca pueden reencontrarse con sus dueños simplemente porque carecen de la misma.
He tenido la desagradable experiencia de perder a mi perra como así también de poder recuperarla en solo unas horas gracias a los datos que llevaba en su collar.

Estas son algunas recomendaciones para asegurarse de que su amigo fiel tiene una buena oportunidad de ser devuelto a usted si es encontrado por otra buena persona.

Lo barato sale caro.
Las placas de identificación vienen en una amplia variedad de formas, estilos y colores. Las más económicas suelen tener un acabado pobre, y las aristas pueden irritar la piel de los perros.
Las medallas de alta calidad, si bien son más caras, son siempre la mejor opción en el largo plazo, porque ofrecen un acabado de primera calidad, son más cómodas y duraderas.

¿Qué datos son importantes?
El nombre de tu mascota y un número telefónico son imprescindibles.
El número de tu celular es lo ideal, ya que te permitirá buscar a tu perro mientras esperas esa importante y vital llamada.
El nombre de tu perro ayuda muchísimo. En general los perros perdidos se sienten inseguros y el escuchar que alguien los llama por su nombre los tranquiliza y así la persona puede acercarse para sujetarlo y leer los demás datos.

“Ese perro tiene dueño”
Cuando vemos un perro que está desorientado y tiene puesto un collar, enseguida pensamos “ese perro tiene dueño”.
Para los que no puedan ponerle una chapita, el collar es un excelente lugar donde escribir los datos usando un marcador indeleble.
Mi opinión es que en todos los collares escribamos esos datos por si se pierde la medalla, dos situaciones donde esto puede suceder son: los perros al jugar entre ellos suelen morderse el cuello o cuando enganchamos incorrectamente el mosquetón en vez del collar en la argolla donde va sujetada la medalla.

Perros coquetos.
Muchos dueños no tienen un solo collar o pretal para pasear a su perro, y no hay ningún problema con eso.
Hay dos opciones: 
  • Cada vez que usan un collar diferente deben colocarle la medalla, personalmente no lo recomiendo porque he visto que no todos mis clientes se toman el trabajo de hacerlo.
  •  Cada collar con una medalla.
Nuestro amigo fiel depende de nosotros, cuidémoslo.

lunes, 12 de marzo de 2012

Seguridad: ¿Cómo se coloca correctamente un collar?




 Cada vez más seguido escuchamos que un perro se perdió porque “se zafo” de su collar, algo que parece tan sencillo como su correcta colocación a veces trae dudas e inseguridades.
Muchos perros en diversas situaciones de inseguridad, stress o miedo, se detienen de golpe, y vos seguís tirando de la correa y literalmente el collar se desliza hacia adelante.
El collar debe ser de buena calidad, sus hebillas deben verse  firmes y resistentes, el material y su grosor deben ser proporcionales al cuello del perro. No le pondremos a un Chihuahua un collar de cuero de 5 cm como así tampoco a un Labrador Retriever le pondríamos un collarcito de 1 cm.

¿Cuán ajustado debe ponerse?

El collar es una de las herramientas de seguridad que tenemos cuando salimos a pasear con nuestro perro.
Cuando vos te colocas el cinturón de seguridad quiero creer que lo haces como debe hacerse y no “flojito” porque molesta, no? 
Lo mismo sucede con el collar que usas con tu perro. Debe ir ajustado, para calcular esto sin sentir que “asfixias” a tu perro una buena manera es probar si pasa un dedo tuyo por debajo de collar, ojo, solo un dedo. 

¿Debo dejarle el collar puesto todo el día o solo cuando lo saco a la calle?

Esta es una pregunta frecuente que como adiestradores nos hacen nuestros clientes.
Mi recomendación es que el collar este puesto siempre y de la manera correcta.
La cual incluye que el mismo tenga una placa de identificación con un número telefónico donde contactarnos en caso de que  nuestro fiel amigo se extravíe.

Algunos dueños que tienen perros con pelo largo consideran que dejarle el collar puesto todo el día estropea el pelo. En estos casos debemos poner en la balanza belleza vs seguridad.

El argumento que dan es que cada vez que van a salir a pasear le colocan el collar. En mi experiencia trabajando hace años con perros y sus dueños pude observar lo siguiente:

Apurados por salir a pasear se olvidan de colocar el collar y correa.
Abren la puerta, y luego colocan el collar.
No saben donde quedo el collar, y dicen: solo es un segundito que lo saco a la calle, no pasa nada.
Cuando viven en una casa y suben su perro al auto para trasladarse a otro lugar, es muy común que el perro este sin el collar, y por ende sin su identificación.

Recomendación: si deciden no dejarle el collar puesto todo el día, deben ser más que obsesivos en la colocación del mismo, y recuerden que la mayoría de las veces es otra persona la que saca el perro a pasear (niños, paseador, mucama) y no todos estarán todo el tiempo pendientes de si tiene o no puesto su elemento de seguridad.

Nuestro amigo fiel depende de nosotros, cuidémoslo.